¡Pasión por la vida!, al transformar emociones que inspiren innovación humana.

sábado, 19 de mayo de 2018

Des - orden a los 19


Des - orden a los 19


En sociedades y en países como Colombia, los niños y los jóvenes a fuerza de vivir, experimentan situaciones que para su comprensión y madurez emocional confunde, genera desesperanza y es una ruleta rusa que puede dispararse para generar una muerte emocional y la incapacidad de volver a sentir amor por la vida. Muchos de ellos crecen con la creencia que su vida es así porque eso es natural, otros como la autora de esta reflexión alcanzan a dilucidar que es posible que existan otras formas más esperanzadoras de experimentar la vida.
Iván Rendón Giraldo, psicólogo.

¿Qué puede pasarle a una persona cuyo espacio y tiempo coinciden en un vaivén de felicidad inventada y una prensa bañada en sangre? ¿Qué creen que puede pensar una jovencita que vive en el siglo XXI en un país tercermundista metido hasta el fondo del saco en una guerra que pudo solucionarse con una carretera y unas gallinas? una joven con sueños pero sin posibilidades, un país hermoso pero gobernado por los más putrefactos pensamientos,  brillantes pero putrefactos.

A los jóvenes se nos hace más difícil vivir, aún tenemos esperanzas, sueños y utopías, tenemos rebeldía y amor sin fronteras, estamos enamorados de la vida, pero ella nos responde con hambre y miseria. A mis 19 ya he disfrutado de la dualidad que aguarda la vida en tierras Colombianas, ser una entre mil voces de un coro celestial, ser un par de ojos sofocados por el miedo de las balas, gritar un 20 de julio ¡libertad!, y un 12 de octubre ¡Mujeres por la paz!, Ahogarse en llanto al lado de un río con las manos atadas y una pistola apuntando a la cabeza, el titiritar de los dientes cuando en carretera no se distingue si aquel reten es del Ejército nacional o de algún frente paramilitar, montañas con las llamadas “invasiones” arder, niños nacer y luego morir de hambre, la solidaridad de los paisanos y el arte en cada rincón.

Es mucho más difícil vivir cuando quieres ser, quieres descubrirte, reconocerte, sentirte, pero aquel que se hace llamar tu maestro solo está ahí para codificarte, manipularte a gusto de la sociedad máquina, la sociedad corrompida que hemos construido con deseos de colectividad, pero cuyos deseos se han visto permeados de lo más negativo del pensamiento humano, y con tan mala suerte que aquel pensamiento humano como es apenas natural, aflora y lo incorporamos, como los judíos incorporaron el miedo, como los comunistas incorporaron el amor, y como yo incorporo la tristeza.

Ni Marx, ni Niezstche pensaron en el momento en que crearon su filosofía, que en algún momento una jovencita “libertaria” los conocería tanto, como ellos mismos no pudieron hacerlo, estoy segura de que jamás imaginaron que vería sus rostros después de muertos, que escucharía sus pensamientos, después de tantos años son gratas compañías, y eso, eso sí lo sabían, lo sabían porque fueron buenas compañías para sí mismos a pesar de las numerosas horas seguidas de tristezas y depresiones, fueron ellos los que en carne y pensamiento propio vivieron lo que ahora vivo, una juventud predeterminada, pero que busca re-significarse, porque no solo quiere ser paisa, porque no solo quiere ser colombiana, y no solo quiere ser mujer latina, no quiere ser la hija a la que sus padres miran con anhelos esperanzadores, con anhelos de salir adelante, quiero ser humano, un humano digno.
Danyela Ximena Tabares
Estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira

miércoles, 16 de mayo de 2018


Lo que implica la naturaleza pacífica

Ilustración: Danyela Ximena Tabares, estudiante UTP 


Que la experiencia cambie nuestra mentalidad e incluso nuestra naturaleza es posible, y a veces necesario. Lo importante es que esta transformación evidencie que nos alejamos de lo básico, lo animal y lo depredador, y que nos acercamos a la convivencia, la solidaridad, el amor y la felicidad.

Un antiguo cuento dice que un día en un camino muy transitado, un monje vio a un escorpión ahogándose en un charco de lodo, por lo que procedió a sacarlo de ahí, pero al hacerlo, el escorpión, por instinto, picó al monje en la mano. A causa del dolor el monje soltó de inmediato al animal cayendo de nuevo al charco. El monje volvió a intentar sacarlo y salvarlo de ahogarse, y de nuevo el animal acudió a su instinto y picó de nuevo la mano de su salvador, y por supuesto el dolor que el hombre sintió hizo sacudir su mano y el escorpión regresó a su muerte segura; el charco.

Esta escena sucedió por 2 o 3 veces más, hasta que otro caminante se acercó al monje y le dijo: “disculpe buen hombre, pero usted es muy tonto; si el escorpión lo pica al sacarlo del charco, no lo siga intentando, deje que se ahogue”. El monje le contestó: “Amigo, resulta que la naturaleza del escorpión es picar, la mía es ayudar, y la naturaleza de él no cambiará la mía”.

A propósito del posconflicto que los colombianos estamos iniciando en este momento, podemos hacer una comparación con el cuento anterior, pues algunos de nosotros acudieron a la guerra en el pasado posiblemente por tener una naturaleza violenta. Otros, parece ser que tenemos una naturaleza pacífica, y otros menos numerosos una naturaleza amorosa. Resulta entonces que actualmente muchos de aquellos que acudieron a su naturaleza violenta para lograr sus objetivos (válidos o no), han decidido experimentar otras formas de luchar y de exigir, pero algunos de los que creíamos que tenían naturaleza pacífica han mutado y proclaman que no debemos perdonar, e incluso están recurriendo a la violencia para manifestar su desacuerdo con el proceso de paz.

Pensando bien el asunto, podemos concluir que los violentos tenían pocos argumentos válidos para luchar y debieron recurrir a la guerra en el pasado. Pero también podemos concluir que los “pacíficos” no teníamos argumentos suficientes para estar en contra de la guerra. Pero entonces  ¿qué pasó?

Sería que tantos años de guerra nos cambiaron la naturaleza a los “pacíficos”, nos quedamos sin argumentos o, sería que nunca tuvimos argumentos y simplemente nos camuflamos en una comodidad que no nos exigía actuar sobre la realidad del país. Se me antoja que si el caso es que nuestra naturaleza pacífica fue cambiada por una naturaleza violenta, entonces no tuvimos nunca argumentos válidos, pues si el argumento para no perdonar es que debe haber un vencedor o un castigo físico, para nada eso es ser pacifista. Nuestra sed de venganza y de triunfos efímeros no debe estar por encima de la paz de todo un país.

A pesar del dolor causado por los miembros de las FARC a todo el país, personalmente creo que es más plausible que estas personas decidan adoptar otras opciones para conseguir sus ideales, que los “pacíficos” cambien de naturaleza y propongan no perdonar y seguir alargando una guerra perversa.

Iván Rendón Giraldo, Psicólogo.

martes, 1 de mayo de 2018

Aprendizaje colaborativo, información inagotable y el profesor como Mentor




Aprendizaje colaborativo, información inagotable y el profesor como Mentor

Ilustración: Danyela Ximena Tabares M, estudiante Universidad Tecnológica de Pereira (UTP)


Múltiples fuentes de información y un mundo en constante cambio, además de nuevas perspectivas de vida y un universo digital, llevan al profesor a transformarse en Mentor, con lo cual debe permitirse ser flexible, aprender junto a sus pupilos e inspirarlos a tomar posición frente al mundo.

Una de las funciones más elevadas y complejas de la mente humana se evidencia en su esfuerzo por entender lo que otra persona está pensando (o tramando), al igual que su capacidad para auto-observarse al actuar, pensar y sentir. Esta capacidad se desarrolla obviamente socializando y poniendo a prueba la mente en retos relacionados con el arte de interactuar con los demás.  

Parece ser que muchos de los responsables de la educación en el mundo han comprendido este aspecto de la mente humana, y empiezan a poner esto a favor de la formación de individuos más sociales y creativos. En la actualidad podemos ver que los países más avanzados en materia de educación (y en colegios privados de países como el nuestro), tienen métodos de enseñanza centrados en el individuo y en su forma de socializar. En esta clase de métodos se mezclan varios factores fundamentales que representan la transformación total de la mentalidad de profesor, ya que deja de ser el poseedor del conocimiento y el amo del salón de clase, ya no es la fuente suprema del saber o de los datos, pasa a ser un acompañante de sus estudiantes con funciones más de Mentor que de profesor experto. Para ello el profesor y los directivos deben necesariamente abandonar el miedo a perder el poder.

En esta clase de aprendizaje el estudiante debe ser incitado o motivado (aunque prefiero la palabra inspirado) a buscar información y asumir una posición crítica ante ella, luego compartirla con sus pares, discutirla, sintetizarla, transformarla y llegar a un consenso entre las diferentes posturas. Con ello logramos no solo invitar al estudiante a navegar por el océano de datos, información y conocimientos que desee, sino que además estamos procurando que perfeccione la maravillosa capacidad de su mente de intentar conocer otras mentes, refinando además habilidades sociales (empáticas y comunicativas) tan necesarias para la vida en sociedad.

Las nuevas miradas de la pedagogía y la educación se centran en el aprendizaje colaborativo, en las cuales las lógicas de poder se deben dislocar, y el profesor se permite ser retado por el ritmo de sus estudiantes, e incluso asume que no sabe todo y procede a unirse a la investigación y construye con ellos, siendo un facilitador y permitiendo que el alumno participe activamente. El profesor se permite ser parte de la transformación en el proceso. Todo este enfoque en la pedagogía implica lógicamente un objetivo estructurado, pero también un alto grado de flexibilidad ante lo que va surgiendo en el proceso. En el aprendizaje colaborativo el estudiante es el centro y, al tener la oportunidad de compartir con sus pares experiencias además de construir con ellos reflexiones, experimentos y propuestas sin importar si tienen o no las mismas capacidades o los mismos intereses, genera un ambiente amable de descubrimiento y aprendizaje sin límites.
Actualmente colegios y universidades recurren a varias formas y técnicas que permiten dicho aprendizaje colaborativo, entre las cuales podemos enunciar:

  • El aprendizaje basado en proyectos
  • Trabajo colaborativo
  • Paneles de expertos
  • Espacios de discusión
  • Estudios de caso
  • Foros
  • Conversatorios
  • Investigación
  • Cambio de roles
  • Laboratorios sociales
  • Demostraciones
  • Desarrollo de proyectos
  • Aprendizaje basado en problemas
  • Debates
  • Intervenciones comunitarias
  • Participación ciudadana
  • Participación activa en la sociedad a través de medios físicos y virtuales (radio, periódico, YouTube, Facebook, Whatsapp, animación, periodismo social, Blog, Páginas Web, entre otros).
 En estas nuevas formas de enseñar y aprender, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son más que una alternativa; son necesarias (Collins y Halverson, 2010), no solo porque facilitan la velocidad del aprendizaje, sino también porque implican la práctica del alumno en herramientas de trabajo que debe conocer para luego enfrentar el mundo productivo. Las TIC implican incluso algo más complejo en el paradigma de la educación, pues con ellas el profesor deja de ser la fuente única de información válida y relevante, y surgen múltiples fuentes que incluso contradicen la información oficial. Aquí el rol del profesor se complejiza, ya que esto evidencia que no es él el poseedor de la información o la verdad, sino que ésta se encuentra en el exterior y es casi inagotable, lo que por fuerza debe llevar a las instituciones a pensarse ya no como las poseedoras del conocimiento y sí enfatizar en ser las que enseñan a aprender; aprender haciendo, analizando, cuestionando y pensando de manera original, aprender a aprender para seguir aprendiendo durante toda la vida (LINDA CASTAÑEDA Y JORDI ADELL, Entornos personales de aprendizaje).

Una de las estrategias más innovadoras en la actualidad, y que hace una reingeniería total de la forma en que funcionan las universidades, aparece en España con una institución que ofrece maestrías en ingenierías. Los estudiantes escogen las materias y el tiempo en las quieren ver, el aprendizaje va al ritmo del estudiante, además la universidad es una fusión entre la academia y la empresa privada; que todo el tiempo está presente, con lo que el estudiante tiene acceso al mercado, desarrolla proyectos, los aplica y se vincula al mundo laboral y empresarial desde el primer día de clase. La universidad no tiene una infraestructura tradicional, funciona con bodegas, en las cuales hay mesas, pantallas, laboratorios, juegos de vídeos, computadores, libros físicos y digitales, pizarras, comida y bebida, y es impactante ver como los estudiantes (muy jóvenes la mayoría) se centran en su trabajo, usan todo lo que tienen a su alcance para ser más creativos y, algo más impresionante aún, socializan entre ellos sus avances en los proyectos, por lo que es muy común que en el camino se fusionen proyectos que coinciden en puntos de encuentro o que al hacer un híbrido se transforman en proyectos más ambiciosos, esta es una muestra del Aprendizaje basado en Proyectos, que es “la técnica didáctica que se orienta en el diseño y desarrollo de un proyecto de manera colaborativa por un grupo de alumnos, como una forma de lograr los objetivos de aprendizaje de una o más áreas disciplinares y además lograr el desarrollo de las competencias relacionadas con la administración de proyectos reales” (Glosario de Innovación Educativa del Observatorio). Con esto los estudiantes y el método de la universidad demuestran que el trabajo colaborativo y la comunicación sin barreras mejoran los resultados de cualquier proyecto, lo cual no es tan evidente en el modelo actual de los campus universitarios por las barreras físicas y en especial por las barreras ideológicas que existen.

Iván Rendón Giraldo, Psicólogo

jueves, 19 de abril de 2018

Mentes y mandarinas. Inteligencia ignorada


Mentes y mandarinas. Inteligencia ignorada






Nuestro concepto popular de lo que es la inteligencia nos ha llevado a creer que tiene que ver con la cantidad de conocimiento teórico que una persona tiene, dejando a un lado grandes mentes que aunque no hayan tenido mucho contacto con la academia, poseen habilidades cognitivas, cognoscitivas y de resolución que representan maravillosamente la inteligencia humana.


Hace algunos años tuve la oportunidad de trabajar en un municipio del Valle del Cauca (Colombia) como psicólogo de su único hospital. Es un pueblo, que a pesar de ser del Valle, es de los pocos de este departamento que se ubica en las montañas (Cordillera Occidental de los Andes colombianos), razón por la cual tiene un clima frío y por ello en sus tierras crecen frutos que no se dan fácilmente en otras regiones de Colombia. Uno de estos es la mandarina, que a lo largo de toda su zona rural crece de manera natural y silvestre, por lo que es normal ver árboles de este fruta repletos de mandarinas que caen al suelo y en él se pudren porque nadie las recoge, excepto aquellos foráneos que, como yo, nos sentíamos en el paraíso de las frutas gratis.

Contrariamente en la ciudad las mandarinas son un fruto costoso y en una heladería o restaurante su jugo es tal vez de los más costosos. Esta situación peculiar me recuerda espacios como los barrios vulnerables o incluso colegios; donde los modelos pedagógicos o la sobrepoblación de alumnos hacen que mentes prodigiosas caigan al suelo y se pudran sin que nadie se percate de su grandeza.

En mi experiencia trabajando con población de adolescentes en conflicto con la ley, que además están privados de la libertad, he podido toparme con genios increíblemente ignorados por el sistema y sus familias, pasando desapercibidos con capacidades que muchos quisiéramos tener y que ellos adquieren de manera natural por sus condiciones de vida en la infancia y la adolescencia. Resulta que algunos de los niños más vulnerables de este país nacen con carencias materiales y adultos negligentes a su “cuidado” que los llevan desde pequeños a tener que subsistir y adaptarse a un mundo inmisericorde ante su fragilidad. Desde muy niños deben aprender a esquivar personas y situaciones para no ser abusados de todas las formas posibles, además de aprender a consumir sustancias psicoactivas (SPA) a tempranas edades para desconectarse de sus brutales realidades. Todo esto ayuda a que sus cerebros desarrollen conexiones que pocos llegamos a tener. Lastimosamente esta forma de perfilar el cerebro es inadecuada por el riesgo emocional, físico y de salud que implica, y no todos llegan a la adultez, además del riesgo mortal que implica entrar en el mundo de las drogas ilícitas.

En fin, estas mentes superdotadas son hermosas y prodigiosas, capaces de memorizar, analizar, leer grandes cantidades de información escrita, producir conocimiento y lo mejor, capaces de aplicar eficientemente el conocimiento de manera directa en la realidad, pero son la mayor de las veces desperdiciadas y obviadas por el sistema ya que no tiene la capacidad de visualizarlas o porque algunos funcionarios consideran que un adolescente que ha sido consumidor de SPA y ha tenido poca escolaridad no puede ser dueño de un súper cerebro basados en el paradigma de que pasar por una escuela es garantía de desarrollar inteligencia.

En mi experiencia con adolescentes y jóvenes vulnerables y además consumidores de SPA, he visto escritores de poesía, devoradores de libros, artistas pintores, grandes músicos, meditadores, pensadores y genios emocionales que maravillan con sus palabras y hechos. Desafortunadamente nuestra sociedad no tiene la capacidad para detectar estas mentes inmensas y las desperdicia como las mandarinas en aquel pueblo del Valle del Cauca, tal como dice una hermosa canción de rock en español de Duncan Dhu llamada “En algún lugar” en uno de sus apartes “… y en las sombras mueren genios sin saber de su magia concedida sin pedirlo mucho tiempo antes de nacer”.

No sólo es el sistema, también somos las personas, los ciudadanos, los que debemos hacer una revolución y dejar los prejuicios, dejar la ceguera que nos impone el sistema, abandonar la creencia que supone a la academia dueña de la exclusividad de la inteligencia, la inteligencia también está en la calle, en la vida cotidiana, y en especial en las mentes que a la fuerza se han adaptado so pena de morir en el intento. Debemos, de alguna manera aprender a identificar estos prodigios, para lo cual debemos dejar los moldes que nos imponen algunos, los padres y los profesores debemos estar preparados para ver más allá de lo aparente, saber identificar los gritos de auxilio de los niños y adolescentes que con sus conductas rebeldes nos instan a reaccionar. Ellos deben ser los protagonistas de esta historia, no los modelos educativos arcaicos llenos de evaluaciones y teoría insulsa. Los jóvenes tienen la capacidad de enfrentar lo que los adultos no hemos podido, pero necesitan la oportunidad de demostrarlo.


Iván Rendón Giraldo
Psicólogo de Habitus
 

viernes, 13 de abril de 2018

¿El arte secreto, o el secreto del arte?



¿El arte secreto, o el secreto del arte?


Son pocos los países y los profesionales que han asumido el arte como herramienta fundamental para la educación, pues seguimos equivocadamente pensando que la educación para la industrialización mecanicista sigue siendo el modelo a implementar. Ignoramos que las nuevas generaciones tienen mayor capacidad para reflexionar y responder, que la creatividad hace parte de sus vidas y que el mundo mira cada vez más hacia el arte y la cultura como alternativa válida de estilo de vida.

Penosamente algunas personas dedicadas a ayudar a otros; y en especial algunos profesionales de las ciencias sociales, están convencidos que sólo lo pueden hacer aferrados a los dogmas aprendidos en la universidad, sin sospechar que actualmente el conocimiento se duplica cada dos meses a nivel mundial. Esto en comparación con los años 90 del siglo pasado; en los cuales el conocimiento se duplicaba cada año, lo que nos tiene que llevar forzosamente a reflexionar sobre nuestras estrategias para actualizarnos en los campos de nuestra especialidad.

Y hablando de nuevas estrategias, hablemos de las que se deben explorar para ayudar a los más vulnerables. Una de las estrategias terapéuticas más efectivas es el arte en todas sus expresiones (música, danza, pintura, escritura, escultura, entre otras). Si tenemos en cuenta que el arte es la máxima expresión de la inteligencia humana; ya que lleva a nuestro cerebro a tener que desarrollar sensibilidad, empatía, refinación de los sentidos, disciplina, apreciación por la belleza, reflexión objetiva y subjetiva, es lógico que hacer arte lleve a la persona a otros niveles de consciencia que le permiten desarrollar todo su potencial, ocupando así el tiempo y la energía que le dedica a temas menos edificantes como la desesperanza, la depresión, la ansiedad y las adicciones.

Unos de los temas que más angustia actualmente a los profesionales y a los familias, y porque no decirlo, a toda la sociedad, es la adicción a las drogas o a conductas peligrosas; las cuales, y de acuerdo a la psicología y a la neurociencia,  producen niveles de placer biológicos en la persona que sólo pueden ser superados por experiencias como el sexo, la oración, la comida, la meditación, el arte y el deporte, pues los niveles de Dopamina y Oxitocina se disparan notoriamente. Resulta que el arte está entre en las actividades que disparan el placer a niveles elevados, en especial la música, logrando que la persona encuentre en un principio satisfacción biológica y luego subjetiva, con lo cual baja los niveles de ansiedad y con el tiempo (y acompañamiento profesional) puede lograr desconectarse de la necesidad de consumir sustancias psicoactivas.

El arte es más que un pasatiempo o un placer, para algunos es una herramienta que guarda el secreto para hallar un sentido a la vida, puede ser un proyecto de vida y la alternativa para llenar aquellas vidas que por diferentes circunstancias parecieran vacías y sin sentido. Terapia significa cambiar, y pocas cosas como el arte obligan al cerebro y a la mente a transformarse, a realizar un movimiento cognitivo y cognoscitivo que implique modificar el estilo de vida.

En consecuencia, es importante que los profesionales que están relacionados con la educación y la recuperación de niños, adolescentes y adultos, miren otros enfoques que les permitan alcanzar los objetivos planteados, entre ellos al arte, que hasta ahora se ha creído que debe ser un relleno entre las clases para que los alumnos tengan esparcimiento, desconociendo que genera emociones profundas que permiten el aprendizaje, la reflexión, la formación de hábitos saludables y los lleva tener contacto con su ser; algo esencial para formar personas empáticas y honorables, es decir, mejores ciudadanos.


Iván Rendón Giraldo, Psicólogo

domingo, 8 de abril de 2018

Para aprender a pensar se aprende pensando...


Enseñar a pensar

Para aprender a pensar se aprende pensando...

La educación necesaria.


Educación necesaria


El mundo ya superó hace varias décadas la era de la industrialización y entró en la era del conocimiento, pero algunos gobiernos parecen no darse cuenta y le siguen vendiendo a sus pueblos ideas de dos siglos atrás, hundiendo a sus países en la pobreza y el atraso, sin invertir en la educación de su población. Los recursos naturales sin tecnología sólo sirven para atraer a otros países y que nos exploten, perpetuando la pobreza del pueblo.

En 2016 se celebraron los Juegos Olímpicos en Brasil, en los cuales Colombia se destacó como uno de los mejores países de Latinoamérica en diferentes disciplinas deportivas. Esta excelente participación de nuestros deportistas, además de lo destacados que han sido en otras competencias internacionales como el Tour de Francia, la Vuelta a España, los Paraolímpicos, entre otras, se da luego de décadas de ser muy discretos en sus presentaciones, no porque no quisieran o no tuvieran el compromiso, sino por no tener el entrenamiento y la orientación adecuadas. Todos estos triunfos se presentan cuando este país por fin entiende que para llegar lejos en cualquier área o disciplina, debe haber dedicación constante, apoyo técnico y económico, y en especial, el uso del conocimiento científico para nuestro beneficio.  

Igual sucede con la educación de nuestros ciudadanos, y en especial de nuestros jóvenes. Este país debe entender por fin, que para dejar de ser una nación en vía de desarrollo, debemos centrarnos en la educación, en la academia y en la investigación. Hemos demostrado hasta la saciedad que ser uno de los países con mayor diversidad ambiental del planeta no es suficiente, que dichos recursos no sirven de mucho si no tenemos la tecnología y el conocimiento para explotarlos de manera adecuada. Además de nuestros recursos ambientales, tenemos recursos humanos con grandes potenciales que son desperdiciados por falta de apoyo para realizar estudios superiores. Seguimos siendo un país mal educado con ciudadanos que prefieren matarse entre ellos por ideologías vacías y sin fundamento, preferimos dejarnos llevar por la manipulación de la información que hacen nuestros medios de comunicación a molestarnos en leer un Acuerdo de Paz que podría haber cambiado la historia del país. Así es, nuestra falta de educación nos lleva a que nos importe muy poco lo que pueda pasar con nuestros hijos los próximos 50 o 100 años.

Por alguna extraña razón, el ejemplo de otros países que han demostrado que la educación es, en la actualidad, la única herramienta de progreso sostenible no nos parece suficiente, y persistimos en ver la educación como un tema de segunda y sin mucha importancia. Países como Singapur o Finlandia, han evidenciado que la pobreza en recursos ambientales o una historia poco afortunada pueden ser superadas con creces si dedicamos todos nuestros esfuerzos en la educación de la población, en la formación académica y en la investigación. Es importante que las nuevas generaciones crezcan con la conciencia de formarse en diferentes disciplinas y estar a la vanguardia de la ciencia mundial, y que como nuestros deportistas, podamos mostrar algún día una historia de logros científicos que mejoren de una vez por todas las condiciones económicas, sociales y civiles de nuestra población.

Iván Rendón Giraldo, Psicólogo.